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Opinión

La princesa Nosara y el cacique Curime (Nicoya, Nandayure y Hojancha)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

La bellísima Nosara fue una princesa indígena Chorotega, hija de un cacique Chorotega, que vivió en Nicoya en tiempos de la conquista. Este cacique se había propuesto que la primera de las tres grandes fiestas anuales que los chorotegas celebraban en honras y gracias al Sol, excediera en solemnidad y pompa a todas las que se habían celebrado hasta la fecha, por lo que envió mensajeros a invitar a otros caciques que estaban bajo su dominio, entre ellos Canjel, Curú y Zapandí.

Cuando se llegó el día de aquella celebración agostina, llegaron invitados de todos los rincones de la Península de Nicoya. Los indios de la isla de Chira, en aquellos momentos rivales del cacique Nicoya, decidieron aprovechar la gran fiesta para atacar a sus enemigos y apoderarse de los objetos valiosos que había en el pueblo. En muchas piraguas al mando de Nacaome, guerrero diestro y valeroso de Chira, muchos guerreros desembarcaron en la costa y caminaron hasta el pueblo de Nicoya, para atacar sorpresivamente al amanecer del día veinte de agosto de aquel año.

Los Chorotegas habían pasado la noche bailando y bebiendo chicha, olvidándose de sus enemigos. Nosara entonces compartía su enamoramiento con el joven Curime, perteneciente a la tribu del cacique Curú. Como a las tres de la madrugada los gritos de guerra y el silbido de las flechas rompieron el ambiente festivo. Los nicoyanos se vieron derrotados sin poder oponer mayor resistencia, presentando su defensa desordenadamente.

Las mujeres huyeron a los bosques. Nosara, que era una mujer muy inteligente, entre tanta confusión adivinó el plan de los chireños y levantando a su amante le dijo: amor mío, vamos a la casa de mi padre, salvemos el tesoro. Llegaron al palenque y encontraron al cacique Nicoya durmiendo profundamente. Nosara tomó la tinaja donde se guardaban las águilas, jades, jaguares y collares, todos de oro puro; y con un arco y pocas flechas se alejó hacia el sur con su amado Curime, hacia las montañas de las serranías de Nicoya.

Entrando violentamente Nacaome y su gente al palenque del cacique Nicoya lo encontró dormido, hizo un registro minucioso, pero no halló el ansiado tesoro. Desesperado, tomó prisioneros a todos los miembros de la familia del cacique, amenazando con matarlos si no le indicaban su escondite. Una india anciana le dijo que Nosara se lo había llevado, huyendo con Curime. Entonces Nacaome mandó a sus mejores guerreros a perseguir a Nosara, indicándoles que la trajeran a su presencia, viva o muerta.

Nosara y su amante, cansados de correr, ya al caer la tarde se sentaron en un tronco de ojoche. Los guerreros chireños seguían de cerca sus pisadas. Los amantes reiniciaron su caminar durante la noche, llegando al amanecer a orillas de un majestuoso río: ¿Qué haremos con este tesoro?, preguntó Curime a Nosara. Vamos a enterrarlo, contestó Nosara, puede ser que los chireños nos capturen y nos maten, pero no se apoderarán de las riquezas ancestrales de Nicoya.

Sin pensarlo mucho, Nosara se internó en las boscosas serranías que bordeaban el río y enterró el tesoro, mientras Curime vigilaba a lo lejos. Al regresar, ya su amante estaba preso de corpulentos guerreros de Chira.

Nosara quiso huir, pero fue mortalmente herida por una flecha, corriendo igual suerte su amado Curime. Los vencedores comenzaron a buscar el tesoro en los alrededores y playones del río, pero no lo encontraron y se tuvieron que regresar solamente con los cuerpos ya sin vida de los amantes.

Cuentan que en noches silenciosas se escuchan ruidos y quejidos extraños en las montañas cercanas al río Nosara, lugar bautizado así en honor a esta valiente princesa: son los espíritus guardianes del tesoro nicoyano escondido por Nosara y todavía oculto hasta nuestros días.

Aún las comunidades más antiguas, organizadas y fuertes pueden descuidarse en algún momento por cuestiones banales y pueden sucumbir ante tantos enemigos externos que esperan un descuido no sólo para apoderarse de sus tesoros más valiosos (sus tierras, su agua, sus montañas, sus ríos, sus paisajes, la inocencia de sus jóvenes…) sino también para dividirlos y vencerlos.

Debemos estar siempre atentos y despiertos para no sucumbir, haciendo lo imposible por proteger los tesoros más grandes de la comunidad, sabiendo que sólo la defensa de nuestro patrimonio, valores y tradiciones, nos ayudará a pelear con gallardía hasta el final.

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Los Muerras (Tilarán, Upala)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

Los Muerras eran famosos gigantes de esta tierra que bajaban por la serranía de Tilarán, o por las aguas de Río Frío, procedentes de las islas del Lago de Nicaragua; debieron ser los antiguos Niquiras, cuyos vestigios se hallan en la Isla Sagrada Zapatera, entre Granada y Ometepe y en las Islas Solentiname.

Cuando los Muerras invadían un poblado, acostumbraban matar a los hombres y llevarse a las mujeres y a sus hijos más pequeños. Cuentan que en cierta ocasión una hermosísima india maleku cautiva de los Muerras pudo escaparse de la isla sagrada y relatar su testimonio: “me tenían en un templo en forma de heptágono, en cuyos lados hay siete figuras de diferentes ídolos a los cuales los Muerras les ponían el corazón de personas recién sacrificadas, colocándolos entre las garras de sus dientes.

Para llegar a ese altar hay que subir más de mil gradas, por las cuales arrastraban de los pies a las víctimas, que con los repetidos golpes en su cuerpo bañaban el caminar con su sangre. Una noche lluviosa, en un momento de distracción de los guardas que bebían, me pude escapar y me eché a nado desde la isla, siguiendo la estrella del Sur, cerca de la costa del Lago, hasta llegar al río Zapote (de Upala), en donde por casualidad estaba los hombres de mi tribu alistando guerreros para pelear con los Muerras”.

La bella mujer había sufrido ya por cinco lunas de terrible dolor, y enloquecía por momentos, idiotizada por las hechicerías y por los crueles sacrificios humanos que tuvo que contemplar, y su pobre corazón afligido no pudo resistir más, desplomándose frente un indio “voto” (antiguo nombre de los malekus o guatusos) que era su prometido y que, al verla morir a sus pies, con el sufrimiento latente en su mirada, juró vengarse de los Muerras.

Desesperado aquel indio no quiso enterrar el cuerpo de su amada, sino que lo echó atado con una piedra al río Zapote al caer la noche, y, atravesando la montaña, después de trotar durante todo el día, llegó a la desembocadura del Caño de Mango en el Río Frío. Cruzando a nado por la espesura de esas aguas tuvo una visión donde se le apareció de nuevo su enamorada india dentro del agua y con ademanes le decía: “vete a dormir tranquilo, y cuando despiertes encontrarás unas plumas a tu lado, póntelas en tu cabellera y te sentirás fuerte como los Muerras. Para probarte que es verdad, coge después los carrizos de la orilla del río y verás que cuantos cogieres se convertirán en tus manos en mazos y hachas, en arcos y flechas, con los cuales tu gente podrá vencer a los Muerras cuando luchen sin miedo”.

Los abuelos contaban que los mismos abuelos de sus abuelos habían hecho lo que la india aparecida les había indicado, precisamente un día que sabían se entregaban a las bebidas que los enardecían, matado a todos los Muerras. Sin embargo, corrió tanta sangre aquel día victorioso que muchos indios votos se morían en el caño al lavarse tanta sangre de las heridas. Por eso quedó la costumbre que siempre que los indios iban al Caño de la Muerte, se lavaban las piernas para recordar los consejos de la india que les abrió las sendas para vencer a los Muerras, cuyo bello rostro en las noches de luna llena todavía se logra descubrir en la lumbre del agua.

Por más fuertes y poderosos que parezcan los enemigos de la comunidad, cuando hay organización, unión y valentía, no hay enemigo invencible. Por eso las grandes o pequeñas conquistas históricas de nuestros antepasados no deben dejarse en el olvido, y con frecuencia debemos “lavarnos las piernas” en las aguas de anteriores gestas populares para tener vivo un pasado esperanzador, porque el pueblo que olvida su memoria histórica, no merece llamarse pueblo.

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La carreta sin bueyes (Abangares, Cañas, Tilarán)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

Muchas poblaciones rurales del Guanacaste de antaño eran pueblos de carretas, de pésimos caminos, abundantes de barro en el invierno y mucho polvo en el verano, de gente sencilla y creyente, por lo que a nadie le extrañaba ver que alguna mujer con fama de bruja se enamorara del más apuesto de los muchachos del pueblo.

Pues bien, aquel muchacho del que hablamos se llamaba Justo Arrieta, y bien sea por sus principios cristianos o por la poca gracia física de aquella mujer, la verdad es que no quería tener nada con ella, pero la astuta bruja, valiéndose de artificios, hizo que aquel joven ingiriera dentro de una bebida que le ofreció, una pócima con la que logró conquistarlo y así convivir con él mucho tiempo, convirtiéndolo por desgracia en un ser semejante a ella. Los más viejos llamaban a esa extraña pócima “agua de calzón”.

Nadie estuvo de acuerdo con esta unión, mucho menos el anciano cura del pueblo, un hombre bonachón que conocía bastante de las artes sospechosas de aquella mala mujer, denunciando en sus prédicas a quienes solicitaran sus oscuros servicios. Algunos años después el pobre Justo padeció una rara enfermedad que resultó incurable y pidió a su mujer, la famosa bruja, que, si se moría, su cuerpo pudiera recibir santa sepultura después de las honras fúnebres correspondientes en la iglesia de su pueblo.

Aunque nunca se acercaba a la iglesia, aquella bruja fue a comunicarle al sacerdote le concediera la última petición de su amado, que ya estaba en punto de agonía, pero recibió la negativa debido al pecado de la brujería con que ambos eran conocidos en el pueblo. Entonces la bruja montó en cólera y amenazó al sacerdote que le concedería la última voluntad de su pareja “por las buenas o por las malas”, y se retiró de su presencia. Una vez muerta su pareja, aquella decidida mujer enyugó los bueyes a la carreta y colocó la caja de madera con el cuerpo del difunto, se puso su vestido más negro, agarró su escoba, su machete y se encaminó decidida rumbo al templo del poblado. Una fuerte lluvia con abundantes truenos comenzó a caer, atemorizando a la vecindad.

Los bueyes se dirigían con gran rapidez entre los barriales, pero al toparse frente a la inmensa puerta de la entrada del templo, la que hubieran tumbado fácilmente, escucharon la solemne voz del sacerdote que les gritó: “En el nombre de Dios, les ordeno que paren”. Los animales de inmediato hicieron caso, más no la bruja, la cual despotricó una serie de blasfemias contra Dios, la Virgen, los santos, y de paso contra el Cura y todas las personas que le acompañaban.

Aquel buen Cura perdonó a los bueyes por haberle hecho caso de inmediato, pero cuentan algunos testigos que la horrenda bruja montada en su escoba tuvo que arrastrar por los aires aquella carreta sin bueyes y junto al cuerpo del muerto todavía en la caja de madera, sigue vagando por aquellos rumbos.

Por eso, algunas noches de lluvia, cuando los vecinos escuchan un ruido extraño y corren las cortinas de su casa, precisamente en el momento que las campanadas replican la media noche, se pueden escuchar a lo lejos las ruedas de la carreta pasando por las calles empedradas del pueblo y de un momento a otro se callan, pues aquella carreta sin bueyes se eleva por los aires, guiada por la mismitica mano peluda del mero Sisimique.

Ofender los valores tradicionales o religiosos de una comunidad, bien sea profiriendo palabras groseras y altaneras, mal-diciendo sus creencias o bien con actitudes contrarias y ofensivas a las costumbres del pueblo, no traerá ninguna bendición para el ofensor, sino todo lo contrario. Nunca pretendamos atraer más avispas con un barril de vinagre que con unas cuantas gotas de miel. Las palabras sabias nunca van vestidas de orgullo y altanería, de ofensas ni de burlas, sino de llamadas de atención respetuosas, oportunas, sinceras y amables, capaces de doblegar hasta los corazones más fríos.

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Los duendes que visitaron Sardinal (Carrillo)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

Difícilmente encontraremos alguien en Guanacaste que no haya escuchado hablar sobre los duendes: esas pequeñas criaturas humanas, de poco menos de medio metro que andan solitarios a veces, pero casi siempre en grupo y vestidos de colores, creaturas diminutas con las que las madres amedrentan a los niños mal portados: “Si no te portas bien, te van a llevar los duendecillos”.

Pues, hace muchos años, cuando el actual pueblo de Sardinal de Carrillo se denominaba El Tamarindo, una humilde anciana que vivía muy cerca del río, dedicaba casi todo su tiempo a la cría y engorde de chanchos, los que sacaba a vender a Siete Cueros (Filadelfia). Ella era de origen nicaragüense y le decían doña Goyita. Vivía fuera de la población, y como casi nunca se alejaba de su casa pasaba casi desapercibida para todo el vecindario, hasta que un día la visitaron los duendes para hacerle pagar sus pecados pasados, pues no había sido muy buena gente, que digamos.

Cuentan los que escucharon de su boca aquella historia que doña Goyita, también baja de estatura, iba persiguiendo a unos de sus puerquitos que se le habían escapado y se internaron en el monte. Al ir en su búsqueda fue cuando se topó de frente con aquellos maléficos duendes que la interceptaron, la apalearon y le llenaron la piel de extraños pelos negros.

Aquella pobre señora, presa del pánico, corrió asustada por entre el bosque, hasta que un cazador que pasaba por allí, al confundirla con cualquier animal peludo, le disparó por detrás, haciéndola caer de inmediato al suelo con una herida mortal. Cuando los otros cazadores se acercaron a recoger su gran presa no podía creer lo que sus ojos miraban: un gran cuerpo peludo de un ser humano que poco a poco comenzó a recuperar su apariencia normal en la figura de la vieja doña Goyita.

El tiempo pasó y ni los valientes cazadores, ahora víctimas del terror, volvieron por aquellos contornos cercanos a la finca de doña Goyita, pero el recuerdo de lo acontecido sirvió de lección para que volvieran a la fe muchas personas incrédulas de la justicia divina, gracias a la intervención de esas pequeñas creaturas que nos cobran algunas maldades del pasado. Dicen las tías de Artola que desde entonces los duendes no han regresado más a Sardinal. 24

Nada de lo que hagamos quedará sin recompensa. El bien hecho a los demás se nos devolverá en bendición; el mal hecho nos remorderá profundamente y puede que las personas aparentemente más pequeñas nos lo cobren, apareciéndose en nuestro caminar cuando menos los esperamos y llamándonos a rendir cuentas de nuestras malas acciones. No siempre una desgracia (como la enfermedad, la pérdida de un ser querido o una herida mortal) es un acontecimiento totalmente negativo. Si sabemos saborear las lecciones aprendidas de los fracasos estaremos empedrando el camino hacia la sabiduría.

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El último mascarero

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Luis Castrillo Marín. Periodista y Politólogo, UCR

Hace unas semanas partió de este Valle de Lágrimas un hombre que, es casi seguro, fue el último artista de Grecia (Alajuela) que dedicó una buena parte de su vida creativa a la confección de máscaras, aquellas reproducciones de rostros, como La Giganta o El Diablo, que hicieron las delicias de miles de niños, hoy adultos, que por legiones asistieron a las fiestas de los pueblos y turnos en cada rincón de la geografía nacional.

En esa tradición, que forma parte de un pasado cultural de raigambre 100 por ciento tica, don Rafael Angel Altamirano Guzmán, bautizado por la gracia del imaginario popular como “Coca Altamirano”, se transformó durante la última década en un referente que plasmó su talento en decenas –tal vez cientos- de trabajos salidos de su prolífica imaginación, paciente esfuerzo y manos virtuosas.

Don Rafael Angel Altamirano Guzmán dedicó largas jornadas a la creación de mascaras en su casa en Grecia, Alajuela.

Hace unos 10 años este mascarero acogió ese oficio como una profesión de fe,  impulso que, sin querer, lo convirtió en una autoridad en la materia porque; además, de perfilar los rostros también confeccionaba las vestimentas, el pelo y la estructura que soportaba todo el muñeco.

Durante largas jornadas era común verlo en la acera de su casa, justo antes de empezar la recta de la calle hacia Cooperativa Victoria de Grecia, en el Barrio El Mesón, alistando materiales, papel y pegamento –entre otros- que a la vuelta de unos pocos días se transformaban en las caras de Donald Trump o del amo y señor de Corea del Norte, Kim Jong-un, lo mismo que el hombre araña e incluso otros personajes salidos de esa máquina de ficción que se llama Hollywood.

Nunca pude cruzar una sola palabra con don Coca, pero siempre me llamó la atención su oficio porque me evocaba las imágenes de una Costa Rica llena de espacios de socialización que perfilaron mucho del Ethos colectivo nacional a través de las celebraciones religiosas en honor de los santos locales o de eventos impulsados por dirigentes comunales en favor de obras sociales como la remodelación de una escuela, la construcción de un salón comunal o el desarrollo de un parque.

Hoy aquellos puntos de encuentro ya perdieron mucho ese sentido lúdico para transformarse en meras cantinas a cielo abierto donde se contrata a cualquier reguetonero que se tira a pista pegando cuatro alaridos a los que llama “cantar” animado por un ruido electrónicamente producido en repeticiones cansinas, mientras pronuncia frases misóginas llenas de obscenidades a granel.

Sin importar que esté ausente don Rafael ya se ganó un espacio en la historia local  de Grecia.  Cada una de las máscaras que produjo plasma una expresión artística que resistirá el paso del tiempo, pero lo más importante, permitirá que recordemos buena parte de nuestras raíces como sociedad.

Ese legado sí que será imborrable.

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Las penas del volcán Tenorio (Cañas, Bagaces, Upala, Guatuso)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

Nada tiene que ver el nombre del volcán Tenorio con aquel personaje pícaro y enamorador del escritor José Zorrilla, denominado Don Juan Tenorio, y menos que existan testigos que hayan visto al bandido volcán andar de enamorado levantando las faldas a las montañas y serranías vecinas.

El nombre original del volcán fue Tenori, pues así se llamó un valiente guerrero chorotega de las bajuras cañeras. Con el pasar del tiempo, y al castellanizarse muchos nombres indígenas, Tenori transformó su nombre por Tenorio y nosotros seguimos ese desacierto, provocando con el cambio de nombre, se sigan dando los chismes del volcán romántico, como aquel toro enamorado de la luna.

Lo que sí es bien cierto es que la bella Eskameca, novia del guerrero Tenori, fue un día a bañarse a una bellísima laguna llena de garzas y visitada por toda clase de aves preciosas, ubicándose cerca de donde sería la hacienda Taboga, en el distrito Bebedero de Cañas.

Cantaba feliz la doncella mientras disfrutaba de las aguas mansas y cristalinas que corrían libres desde la gran montaña, cuando de pronto, entre rápidos remolinos y la agitación de los lirios acuáticos llamados nayuribes (de cuyas raíces, al quemarlos, los antiguos nahual-chorotegas obtenían una ceniza carmesí que servía de tinta indestructible para decorar vasijas y dar colorido a las plumas y tejidos de los mantos), surgió desde la profundidad un horrible monstruo, que al parecer era el mismísimo Ahuizotl, provocando la huida precipitada de la tierna princesa, precedida por el vuelo del galán sin ventura y las aves que le acompañaban. Un nauseabundo olor, y un barro oscuro, inundaron desde ese momento las cristalinas aguas de aquella laguna.

La princesa casi pierde la vista por haber contemplado la fealdad de aquella infernal bestia de la laguna. Furioso por tal afrenta, el valiente Tenori, descendiente del cacique Avancari, vigiló constante muchos días, llevando sus flechas de huizcoyol, envenenadas con “niek-yee” líquido de la terrible serpiente de la selva. Sus guerreros lo iban dejando solo, presos del pánico cuando aumentaban los ruidos en el agua.

Tenori se metió con decisión a la laguna y disparó certero sus flechas, hiriendo mortalmente al dragón, pero al agotarse sus flechas se abalanzó furioso contra la bestia infernal, al mismo tiempo que un tremendo remolino absorbió juntos a la bestia herida y al guerrero valiente, desapareciendo ambos para siempre bajo las aguas de aquella laguna, que a partir de ese momento se volvieron eternamente mansas y serenas.

La bella y apasionada Eskameca, todas las tardes llegaba a vigilar la orilla de la laguna en reclamo de su amor perdido, esperando verlo entre las hermosas aves apostadas en sus orillas. Cuentan que todavía, en las tardes más apacibles, es posible escuchar a lo lejos el llanto enamorado de sus tristes lamentos, implorando el regreso de su amado.

Con sus 1 920 metros de altitud en un cono casi perfecto, con pendientes muy regulares, el volcán Tenorio está constituido por dos cráteres bien diferenciados, el Montezuma y el Tenorio, ambos se encuentran semi destruidos.

Al rescatar el nombre del guerrero chorotega Tenori, que enfrentaba con valentía a los invasores y a las bestias, a sus angustias y su propio destino, este volcán ubicado entre Cañas, Upala y Bagaces esconde el dolor de los indios corobicíes que huyeron de la invasión española y se asentaron en el valle de Guatuso, dando origen a los actuales malekus.

El espíritu aguerrido de Tenori sigue derramando su sangre valiente en estas nobles poblaciones indígenas que le rinden tributo al conservarnos su cultura y su lengua, a pesar de tantas invasiones sufridas.

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El nombre del Volcán Orosí (La Cruz)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

El imponente volcán Orosí, con una altitud de 1.659 metros, presenta una forma cónica bien desarrollada, junto a su hijo menor el Orosilito, primo hermano del cerro El Cacao, que tiempos milenarios atrás tal vez fue uno de los volcanes más activos de la región.

Contaba el sabio anciano Juan Vega (qddg) que hace muchos años unos misioneros llegados al poblado de La Cruz quisieron subir al cerro, pero se les hizo muy difícil su ascenso. De pronto comenzaron a oír unos ruidos y escucharon a alguien exclamar: “aquí debe haber plata”; a tal expresión misteriosa un eco lejano respondió: “Plata no, oro sí, sí, sí…”. Los misioneros y sus acompañantes emprendieron de inmediato el regreso y prometieron no intentar de nuevo subir la montaña misteriosa de los ecos. Desde entonces, los lugareños comenzaron a llamar el cerro como Orosí.

Ilustración Wendy Mora, Liberia.

Hoy este volcán es el primero de norte a sur en la Cordillera Volcánica de Guanacaste y ha escondido en sus faldas por centenas de años sinnúmero de petroglifos que hoy no dejan de llamar la atención de sus visitantes, pues aparecen por doquier, como monumento a las tribus indígenas que poblaron estos lugares mucho antes de la llegada de los españoles, adorando la imponencia del padre Orosí.

Cierta o no, esta leyenda narra el por qué bautizaron a este coloso con tal nombre. El imponente volcán Orosí posa siempre firme e imponente, dominando el paisaje general en la región más norte de Costa Rica y siendo inspiración constante para el canto de los poetas y enamorados. No se confunda el nombre de este volcán Orosí (palabra aguda) con el de aquel valle de Cartago llamado Orosi (palabra grave).

La ambición de algunas personas los lleva a volverse ciegos de las riquezas de la naturaleza por buscar sólo riqueza monetaria. El Volcán Orosí continúa siendo un justo reclamo airado de la madre tierra que nos recuerda con su nombre que el oro más valioso está en la belleza de nuestra ecología, los seres vivos de los mares y montañas, nuestros bosques y nuestras aguas, y no en la plata que acumulemos a lo largo de nuestra vida, asesinando los tesoros naturales de la flora y la fauna y explotando irracionalmente sus recursos: “la plata material, no; el oro ambiental, sí”.

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Una fuente de progreso

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Por Hernán Imhoff, Presidente Cámara de Comercio y Turismo de Tamarindo

En fecha reciente el Poder Ejecutivo, con el apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud y del Instituto Costarricense de Turismo, emitió el reglamento de la Ley N. 9156 –aprobada el 26 de setiembre del año 2002- que incluye un impuesto de $USD 27 para todos los ciudadanos nacionales y extranjeros que salen del país.

De acuerdo con esa reglamentación un porcentaje de los montos recaudados en el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós de Liberia se destinarán a la inversión en construcción y desarrollo de infraestructura turística y en la recuperación del patrimonio cultural, en cada cantón de la provincia.

Todavía está pendiente de conocer las cifras globales de cuanto percibiría cada uno de los 11 cantones de la provincia, pero desde ya es posible que sean números importantes en vista de que solamente en el primer semestre de este año (enero-julio) de la terminal aérea partieron de suelo tico un poco más de 478 mil personas.

Esas cifras por si solas, aunado al impacto en otros sectores de la economía guanacasteca, nos terminan de confirmar que, sin lugar a dudas, la visión de Oduber Quirós –gestor de aquel proyecto- estaba adelantada años luz.

La quijotada del expresidente (1974-1978) hoy esparce sus beneficios por toda la provincia cuya historia tiene en el Aeropuerto “un antes y un después” ventaja que los Municipios deben tener en cuenta para mejorar su gestión en favor de la calidad de vida de los ciudadanos.

Esta oportunidad para obtener nuevo financiamiento a partir de la citada reglamentación debe ser aprovechada al máximo sin caer en burocracia ineficiente que malgasta el dinero a tontas y a locas con nulo impacto en la infraestructura porque se requiere generar empleo o desarrollo educativo, únicamente para citar dos necesidades urgentes.

Las rutas del progreso que nos ofrece el Aeropuerto pueden relanzar a Guanacaste hacia nuevos estadios del crecimiento que; sin lugar a dudas, atraerán más inversión nacional e internacional tan necesaria para dinamizar la economía ofreciendo más oportunidades a miles de jóvenes que todos los años se gradúan de los colegios.

Ahora, como se dice en la jerga del futbol, la pelota está en la cancha de las Municipalidades que tienen la enorme responsabilidad de que los dineros del Aeropuerto lleguen a las comunidades.

En esa misión sería imperdonable fallar.

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Los fisgones del BCCR

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Luis Castrillo Marín. Periodista y Politólogo, UCR.

La reciente pretensión del Banco Central de Costa Rica (BCCR) de exigirle a la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) de entregarle los datos –con nombres, apellidos, números de cédulas y cifras- de los deudores del país en las entidades reguladas por esta última institución, representa una de las violaciones más groseras a la protección de los datos personales.

Con ese afán de fisgnoear, so pretexto de elaborar estadísticas- el BCCR mete la nariz en un campo que a todas luces es ajeno a sus competencias que se limitan a promover la estabilidad macroeconómica (tasas de interés, crecimiento, etc), mantener un tipo de cambio adecuado (cosa que; por cierto, ha hecho muy mal en los últimos tiempos) y; finalmente, emitir dinero circulante.

Todos lo demás es un cuento chino sacado de la manga con intenciones que el Banco aún no ha podido explicar, ni muchos menos convencer o ¿Es que acaso el ente rector pagará las deudas de los ciudadanos? ¿Por qué tiene que importarle a esos gurús de la economía si Ud. debe poco o mucho? Porque si la respuesta fuera afirmativa de inmediato procederé a mandarle mis facturas a don Roger Venegas, Presidente del BCCR, para que las cancele ipso facto.

Todavía más. Si el BCCR tiene tanto interés en saber de cuánto es el pasivo de cada ciudadano con todas las señas completas fácilmente puede acudir directamente a las entidades financieras que corresponda y; de paso, las anima a violar el principio del secreto que protege la relación con los clientes.

En países como los nuestros donde estamos lejísimos de tener una sólida cultura en áreas como la ciberseguridad y una robusta política de protección de información personal, estos desaguisados del BCCR aumentan, en proporciones bíblicas, el peligro de que esos datos caigan en manos de hackers o sean moneda de curso para negociar en las oscuras catacumbas de la deepweb.

Parece que recientes casos de ataques contra el Ministerio de Hacienda y la Caja del Seguro Social pasaron desapercibidos para los burócratas del BCCR que en lugar de promover políticas públicas concretas y realistas encaminadas a incentivar la reactivación económica pospandemia, más bien gastan su tiempo –pagado con el dinero de los contribuyentes- en un afán desmedido por husmear en las finanzas ciudadanas.

La entidad técnico-científica para elaborar datos en Tiquicia es el Instituto Nacional de Estadística y Censos; por esa razón, las justificaciones del BCCR en esta ocasión despiertan una natural desconfianza, máxime que carecen de una garantía absoluta contra eventuales fugas de información.

¡Zapatero a tus zapatos!

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Uso de la leña ¡La verdad oculta!

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Por José María Blanco. Ingeniero, especialista en energía.

La Fundación Red de Energía (BUN-CA) participó en el Primer Encuentro Latinoamericano de Saberes Ambientales -bajo el marco de la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, siglas en inglés), donde presentó la ponencia “Uso de la leña en Centroamérica ¡La verdad oculta!

Centroamérica mantiene una problemática en torno al uso intensivo de la leña, a pesar de que   la región muestra un desarrollo económico muy importante, ya que un porcentaje significativo de la población la utiliza para la cocción de alimentos, sobre todo para aquellas familias que viven en condiciones de pobreza extrema.

Esta realidad, agravada con el contexto post-pandemia, requiere de mayor atención en Guatemala, Hondura y Nicaragua, donde el uso de la leña para la cocción de alimentos, representa la principal fuente de energía primaria.

En Centroamérica el abastecimiento de leña se obtiene de los bosques cercanos a sus hogares, sin embargo, con el aumento en el consumo de la leña, también se ha creado una cadena comercial de venta que crece año con año, lo cual reduce sensiblemente el poco ingreso de las familias, sobre todo en las áreas rurales.

Cálculos realizados por BUN-CA estiman que alrededor de cuatro millones de viviendas en la región utilizan el fogón abierto para la cocción de alimentos, donde esta  tecnología ancestral es la causante de diversas enfermedades de tipo cardio-respiratorias, afectando principalmente a las mujeres niños y adultos mayores debido a que pasan más tiempo en el hogar y se ven más expuestos al humo que emana del fogón abierto, además de los bajos índices de eficiencia energética siendo también una fuente significativa de emisiones de gases de efecto invernadero.

La estufa mejorada de leña aparece así como una alternativa para sustituir el fogón abierto, la estufa mejorada de leña favorece múltiples las necesidades de las familias al reducir el tiempo requerido en la cocción de los alimentos, lo que genera una disminución importante en el consumo de leña y una reducción de las emisiones de humo.

Reducir el tiempo de cocción de los alimentos les da a las mujeres, quienes son las encargadas de las labores de la cocina, la oportunidad de participar en actividades comunitarias y el desarrollo de microemprendimientos, lo que les permite mejorar la calidad de vida de sus familias.

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La Peña Bruja (La Cruz)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

En terrenos hoy dedicados a la conservación, dentro del histórico parque Santa Rosa, frente a playa Naranjo, se levanta hasta nuestros días una enorme peña muy cercana a la costa, una porción de tierra que asemeja una misteriosa isla y es conocida entre la gente del mar como Peña Bruja.

Cuentan que un grupo de pescadores disfrutaban del viaje por la costa, pero no se animaban a surcar cerca de aquella peña por su inusual apariencia. Un indio valiente que estaba con el grupo recibió la aprobación de adelantarse solitario a enfrentar el reto de acercarse a la peña y montó en su bote con decisión. Al llegar a la peña reconoció a sus pies a tres jóvenes con los que se puso de inmediato a conversar sobre las tristezas y sufrimientos que los estaban hundiendo en la desesperación.

Dibujo de Wendy Mora de Liberia.

Resulta que esos tres personajes eran en realidad un toro, un viejecito y un perro, que tenían encarcelado su destino al de aquella peña. El indio llegó a un acuerdo con ellos para regresar pronto y rescatarlos de la maldición con que una malvada bruja los tenía allí esclavizados, y además se comprometió a no decir nada de su encuentro y su conversación, lo cual no pudo cumplir, ante el acoso de los demás pescadores. Por la vergüenza de haber incumplido su promesa, nunca más regresó, dejando a los tres misteriosos personajes de la peña embrujados para siempre en su cárcel marina. Los pescadores que rondan aquellos contornos relatan que cuando la peña se tumba como un perro, hace eco de los bramidos del toro que rasca enfurecido, y cuando se mantiene erguida en el ocaso, asemeja la sabiduría de un anciano enseñando sus canas al sol.

Los pescadores siguen siendo, dentro del mundo de la pobreza, una de las profesiones con menos recursos económicos, siendo el mar su mayor riqueza. En sus largos y duros viajes ellos escuchan las voces escondidas en las rocas, las olas, el viento marino y las estrellas nocturnas. La Peña Bruja no es más que uno de tantos lugares hechizados por la semilla de los sueños, donde esta pobre gente escucha los lamentos que nunca llegaron a los diferentes sectores del gobierno que siempre los han mantenido invisibilizados y en el abandono casi total.

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Axis apuesta por una innovación  continua

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Leopoldo Ruiz, Director Regional para Latinoamérica de Axis Communications. 

Innovar es a veces dar rienda suelta a la imaginación para lograr un avance tecnológico y otras usar las lecciones aprendidas en un campo para aplicarlas en otro. Pero innovar también puede ser adoptar una nueva perspectiva para llegar todavía más lejos para un cliente concreto o para toda la sociedad. En este artículo, reflexionamos sobre cómo consigue Axis crear y mantener la cultura de la innovación. Y más importante aún: analizamos qué impulsa este espíritu innovador. 

Aunque a veces la innovación no persigue ningún objetivo concreto, este no es el caso de Axis. En nuestra compañía debe estar al servicio de unos resultados tangibles y beneficiosos, en la línea de nuestro objetivo de crear un mundo más inteligente y seguro. O dicho de otro modo, la innovación debe mejorar la vida de las personas. 

Las soluciones tecnológicas de Axis aportan mejoras a la sociedad y al medio ambiente, pero estos resultados solo son posibles si trabajamos en estrecha colaboración con nuestros socios y clientes para dar respuesta a sus desafíos y ayudarles a llegar donde se proponen.  

La cultura de la innovación en Axis: cómo surge y se mantiene 

“La innovación está en el ADN de Axis”, asegura Kent Fransson, Director Global de Producto de Axis Communications. “Esto significa que fomentamos la curiosidad, como personas y también como ingenieros. La curiosidad es fundamental para entender cómo avanza la tecnología, su conexión con el sector de la vigilancia y sus posibilidades para solucionar los problemas que nos encontramos, ahora y en el futuro.” La libertad necesaria para investigar y desarrollar ideas nace de la filosofía de Axis: siempre estamos abiertos a nuevas perspectivas. 

“Tenemos permiso para experimentar en la fase de desarrollo de productos”, explica Kent. “Sabemos que equivocarse es una parte esencial del proceso de innovación. Esto abre la puerta a probar y dar alas a la imaginación”. La consigna de comunicar ideas que puedan dar lugar a innovaciones es común en todos los departamentos de Axis, desde el departamento de desarrollo de negocio hasta los equipos de ingeniería. “Es importante que las personas se sientan escuchadas, pero también que reflexionemos sobre lo que nos dicen para identificar ideas interesantes y no dejar escapar posibles innovaciones. Es algo que tenemos que practicar constantemente”, subraya Kent.  

Aunque compartir ideas es una práctica extendida en toda la empresa, Axis cuenta también con un equipo dedicado específicamente a la innovación orientada a soluciones para los clientes. El equipo de Conceptos de Producto y Nuevas Ideas (PCNI, por sus siglas en inglés) escribe la historia de los posibles productos y servicios del futuro usando prototipos como punto de partida para crear nuevas propuestas.  

Thomas Ekdahl, Director de Ingeniería del equipo de PCNI, explica su filosofía: “En el mundo de la innovación, las ideas tienen que dar respuesta a los desafíos actuales, pero también necesitamos una mirada a largo plazo, pensar a entre tres y cinco años vista. Esta es la prioridad del equipo de PCNI”. 

Para generar conceptos de producto y nuevas ideas, el equipo fomenta reuniones informales para debatir las propuestas de sus propios miembros y también la información surgida en encuentros con clientes y usuarios finales. Para ampliar la mirada, los miembros del equipo son especialistas en diferentes áreas (no solo en ingeniería y tecnología) y se utilizan también modelos formales. 

“Usamos estudios sobre tendencias en el ámbito tecnológico que analizan diferentes resultados con el objetivo de descifrar el futuro”, apunta Thomas. “Para sacar adelante un proyecto, la estrategia del equipo de PCNI es consolidar muy bien la idea como equipo antes de iniciar el debate sobre la innovación y el desarrollo en el conjunto de la empresa”. 

El papel de la colaboración en la innovación 

La relación con nuestra red internacional de socios y clientes es una parte esencial del proceso. Los socios son los que tienen contacto directo con los clientes y, por tanto, los que conocen mejor que nadie sus problemas. Esta información es el punto de partida para la investigación y el desarrollo de soluciones capaces de darles una respuesta. 

Estas preocupaciones surgen a menudo en conversaciones desde la primera línea, pero también se plasman en mecanismos estructurados para dar feedback. Las encuestas periódicas a socios y clientes son los canales formales para impulsar la innovación y el desarrollo. 

Un buen ejemplo es la AXIS P3715-PLVE Network Camera. Empezamos a desarrollarla en respuesta a lo que nos pedían muchos clientes. Necesitaban una cámara multidireccional más pequeña capaz de ofrecer imágenes en dos direcciones al mismo tiempo, ideal para los pasillos de los centros educativos. Decidimos partir de nuestras populares cámaras multidireccionales y desarrollar una versión más pequeña con dos sensores en lugar de cuatro y colocarlos en una carcasa con forma de cacahuete. Era un diseño mecánico totalmente nuevo, que daba respuesta a las necesidades de muchos de nuestros clientes. 

La plataforma de aplicaciones abierta para desarrolladores 

Aprovechar la creatividad y los conocimientos de los socios: este fue uno de nuestros principales objetivos al crear la Plataforma de aplicaciones de cámaras AXIS (ACAP)https://www.axis.com/products/acap, la plataforma de aplicaciones abierta que permite a los desarrolladores crear funciones que pueden implementarse en diferentes dispositivos Axis.  

“Somos conscientes de que no tenemos todas las respuestas y que no siempre se nos ocurren las mejores ideas. La ACAP nació con la voluntad de dar al máximo número de profesionales creativos la oportunidad de desarrollar aplicaciones que permitan sacar todo el partido a nuestra tecnología, ofrecer el máximo valor a los clientes y ayudar a los socios a impulsar su negocio”, explica Anders Johansson, Director Global de Producto para Aplicaciones en el Extremo de Axis. 

Las claves de la innovación en videovigilancia 

Estos son algunos ejemplos de los factores que impulsan la innovación en el desarrollo de productos y soluciones en Axis. 

-Mejora de la facilidad de uso 

-Conseguir que los productos o servicios sean más fáciles de usar es una de las principales expectativas de los clientes y cada vez adquiere mayor importancia, pero sin dejar a un lado a las mejoras en el funcionamiento y los resultados de vigilancia. El desarrollo del asistente de orientación es un buen ejemplo.  

“En un incidente donde es necesaria la intervención de los servicios de emergencia, la posibilidad de indicar con precisión y rapidez dónde tienen que acudir puede ser una cuestión de vida o muerte. Inspirándose en una función habitual en los juegos de ordenador, nuestros ingenieros desarrollaron el asistente de orientación, con una brújula y la opción de añadir nombres de calles o edificios del lugar donde se ha producido el incidente para ayudar a los equipos de emergencias a llegar hasta allí”, explica Kent.   

Ahora el asistente de orientación es una función incluida en varias cámaras PTZ de Axis y permite a los operadores de la cámara indicar rápidamente la dirección y hacer un seguimiento activo de los objetos.  

La confianza como motor de la innovación 

Cualquier tecnología de vigilancia tiene que ser absolutamente fiable para ser eficaz. Y en el caso de la videovigilancia, es imprescindible demostrar la autenticidad de las imágenes ante un tribunal. De esta necesidad nació el video firmado, que confirma la precisión de los eventos representados desde el punto de captura y verifica también que no se ha manipulado en ningún momento.  

Además de reforzar la seguridad, es importante ganarse también la confianza de la sociedad mediante la protección de la privacidad. De esta exigencia surgió la función de desenfoque facial dentro de la tecnología AXIS Live Privacy Shield. Esta nueva prestación permite reaccionar rápidamente ante un incidente y obtener pruebas, pero sin atentar contra la privacidad de los transeúntes. Para proteger la privacidad y también impedir el robo y la manipulación de los datos de videovigilancia, es esencial la innovación continuada en ciberseguridad, basada en un modelo sólido desarrollado a lo largo del tiempo

La importancia de la sostenibilidad en la innovación 

Otro de los grandes motores de nuestro proceso de innovación es la exigencia de nuestros clientes de ser más sostenibles y también nuestro afán de contribuir a la creación de un mundo más inteligente y seguro. Para nosotros la innovación empieza con el diseño de los productos y termina cuando estos llegan al final de su vida. Apostamos por exprimir al máximo las posibilidades de la reutilización y el reciclaje, sin olvidar la investigación continua para alargar la vida de los productos instalados. Contamos también con iniciativas para mejorar la eficiencia energética, tanto en nuestras operaciones como en el diseño de los productos, con opciones como el modo de ahorro de energía disponible en algunas cámaras, que permite a los clientes reducir el consumo energético.  

La innovación sostenible nos ha permitido realizar importantes avances en el campo del diseño sostenible, como la optimización del uso de los bioplásticos combinada con un modelo circular. El imperativo de la sostenibilidad también nos ha empujado a innovar de puertas adentro, con la creación de una cadena de suministro sostenible, desde el diseño de los productos y los materiales elegidos hasta la reducción de los embalajes y la mejora de la eficiencia en el transporte. 

La necesidad de innovar continuamente 

El mundo no para nunca y siempre hay nuevos desafíos, también en el sector de las tecnologías de vigilancia, por lo que hay que innovar continuamente. Para conseguirlo hace falta un modelo común en toda la empresa, impulsado y reforzado continuamente.  

Nuestra cultura de innovación nos da las herramientas para identificar los desafíos que afrontan nuestros socios y clientes, ahora y en el futuro, y crear soluciones juntos.  

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Opinión

Tradiciones de Esquipulitas (Santa Cruz)

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Por Profesor Ronal Vargas Araya.

Aunque la devoción al Cristo Negro de Esquipulas en Guatemala es a principios de la Colonia, en Costa Rica inicia poco antes de la independencia, un 14 de enero de 1804, cuando en la población de Santa Cruz de Guanacaste aparece accidentalmente uno de los peones o esquipulitas de aquel famoso Cristo Negro de la ciudad de Esquipulas, ubicada en el sureste guatemalteco, cerca de la frontera con Honduras.

Al parecer un delincuente había robado esta imagen y procuraba venderla a buen precio, pero las autoridades españolas asentadas en Guatemala le seguían de cerca la pista. Aquel furtivo ladrón logra esquivarlos y llegar a estas tierras y procura negociar la imagen con unos vecinos por los parajes del Diriá, pero al sentirse acorralado por las autoridades huye de nuevo, dejando en su escapatoria, colgada en un árbol de coyol junto al río, aquella valiosa imagen del que llamaron “El Negrito”, sin volver nunca jamás a recuperarla. Un vecino decidió recoger y guardar la imagen en su casa, pero la sorpresa la tuvo a la mañana siguiente, ya que El Negrito había desaparecido.

Volvió a tomarlo y lo llevó de nuevo a su casa. El asombro fue mayor al día siguiente, pues de nuevo lo encontró colgando en la misma rama del árbol, hecho que se repitió tal cual al tercer día consecutivo del hallazgo. Fue hasta entonces que los vecinos comprendieron que aquel Negrito quería se le construyera un templo en medio de la vecindad.

Santa Cruz ha sido una de las poblaciones guanacastecas donde primero llegó la población negra, manteniendo el poderío afrodescendiente en la pampa guanacasteca hasta el día de hoy, por lo que un Cristo Negro sería muy bien recibido entre esta humilde población de tez oscura. Aunque no está tan claro el origen mayoritario de los afrodescendientes, sin duda alguna el Negrito logró calar en el alma y las tradiciones populares de este folklórico cantón.

Las imágenes de Esquipulitas llamadas “peones” van de casa en casa y de pueblo en pueblo. Al anochecer se dan las tradicionales comederas, velas y rezos que alegran su visita. El mayordomo del pueblo vigila para que la imagen del peón mantenga su recorrido por todas las casas de la comunidad donde le quisieran recibir.

Hubo mayordomos famosos del templo principal de Esquipulas que “le pedían plata prestada” al Santo para resolver algunas deudas personales o simplemente para echarse unos tragos, sin devolvérsela nunca… La demanda de las velas y los rezos son parte de esta antigua tradición que todavía hoy sigue acompañando el peregrinaje de los Esquipulitas por el cantón.

Recordando los antiguos tributos que los indígenas entregaban a sus dioses y posteriormente a los conquistadores españoles, quedó la costumbre del folclórico baile de los indios promesanos, en el que algunas parejas de indios, esplendorosamente vestidos, se presentaban ante el Cristo de Esquipulas para entregar su ofrenda en medio de cantos y bailes típicos en los que todos tenían voz y un espacio importante.

El grupo iba encabezado por una pareja de ancianos seguida de otra de jefes y así sucesivamente hasta llegar a 14 parejas, finalizando con una de jóvenes y otra de niños, a quienes se les llamaba los “cumiches”. Con la entrada de los indios promesanos da inicio las fiestas religiosas populares del primer mes del año.

La población negra guanacasteca ha ocupado un puesto privilegiado en nuestra historia provincial, a pesar de que no se le haya reconocido su preponderancia en los libros de historia ni se hayan reconocido las gestas de sus mejores representantes ni tan siquiera se les mencione en los libros escolares… El hecho que una población entera se haya identificado plenamente con un Cristo negro nos llama la atención para que tanto las familias, la escuela, como las comunidades, sepan proponer modelos válidos a seguir, con los cuales la gente sienta la alegría de identificarse plenamente.

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